jueves, 2 de septiembre de 2010

Cartas desde Madrid (Hey Mr. Postman)

Querida prima Cecilia,

te sorprenderás de que te escriba tan pronto.
Precisamente quería contarte una simpática casualidad que me sucedió nada más llegar a Madrid de vuelta de vacaciones anteayer Martes.

Entré en el portal de casa y me dio por abrir el buzón para sacar toda la correspondencia recibida en el mes de Agosto.
Cuando, ya en casa, comencé a mirar el correo vi una un sobre color beige cuyo destinatario era una mujer y que el cartero, por error, había metido en mi buzón.
Fuera del sobre ponía el nombre de una compañía de cine como remitente. 
Como hace unos meses un chico de una productora estuvo haciendo una prueba de localizaciones imitando a Lisboa para un presunto anuncio de Nike con Cristiano Ronaldo, volví a comprobar el destinatario.
María Luisa Paredes Bartolomé.
Pensé, ¡Coño! este nombre me suena.
Pues sí, resulta que tiene exactamente mi misma dirección sólo que en otra calle cercana.

Te lo cuento porque sé que a ti te encantan estos rollos del famoseo.

Tengo pensado ponerme una camisetita ajustada, unos pantalones de pitillo, engominarme e ir a entregarle la carta personalmente.

¿Quién sabe? ¿Me ves como el próximo chico Almodóvar?

domingo, 25 de julio de 2010

Dios


¡Claro que Dios es cruel!
No necesitábamos venir a las Encantadas y ver las tortugas para descubrirlo.
Siempre lo hemos sabido de él.
El rostro salvaje que muestra a la gente y las ferocidades que grita.
Es lo que siempre hemos visto y oído de él. Y nadie parece saber por qué.
La diferencia es que nosotros lo conocemos y los demás no.

De repente, el último verano
Tennessee Williams


Parecidos razonables





jueves, 22 de julio de 2010

Lenguaje chic

Hoy he leído en una revista de moda que este verano se lleva en un estilo descomplicado.

No oía una gilipollez semejante desde aquello de desenfadado.

Pero es que la palabra es contradictoria en sí misma.

¿No resulta complicado decir, en vez de sencillo, descomplicado?

sábado, 17 de julio de 2010

La mitad de nada (la auténtica)


Os afilé los cuchillos
Cambié las ruedas pinchadas 
Puse el dolor de mi bolsillo
Luego me disteis la espalda

Le di su tanto por ciento
de sueños a la almohada
Le di el mejor hueso a tu perro
el cabrón me ladraba

Os regalé mis mejores palabras y casi todo mi amor
le di su parte al lucero del alba
y al cielo una oración y me devolvió...
la mitad de nada

Dejé propina al barquero
Os envié a vuestra casa
una medalla de Judas Tadeo
Nunca me disteis las gracias

Os regalé mis mejores palabras y casi todo mi amor
le di su parte al lucero del alba
y al cielo una oración y me devolvió...
la mitad de nada

viernes, 9 de julio de 2010

No soy futbolero

Es una de las frases que más he oído estos últimos días.
"Yo es que no soy futbolero" o "Esto es pan y circo".

Yo tampoco soy futbolero. Si ser futbolero significa tragarse cualquier Levante-Murcia.
Pero el Mundial es distinto. O al menos, este Mundial.

Cuando yo era pequeño la máxima hazaña que llegué a ver a la selección española de fútbol fue perder una final con un gol rarísimo que Arconada no supo parar.

Primero vinieron los Tours de Perico Delgado y algo más tarde la figura inmensa de Induráin. Un español ganando cinco tours seguidos ¡en las contrarreloj!
En tenis estaba Emilio Sánchez Vicario, que una vez le ganó un set a Lendl en una final.
Después apareció su hermana que ganó tres Roland Garros y también Conchita que ganó Wimbledon.
La selección de baloncesto quedó segunda en unas olimpiadas.
Luego vimos a selecciones de Gimnasia, de Water Polo, de balonmano ganar europeos, mundiales y olimpiadas. 
Hace unos años emergió la figura de Pau Gasol. Un español ganando títulos de la NBA, mundiales y europeos.
Fernando Alonso ganó dos campeonatos de Fórmula 1. Algo inimaginable sólo 2 años antes.
A la vez tenemos a Rafa Nadal. Con 24 años recién cumplidos ha ganado RG, el Abierto de Australia y Wimbledon y, jugando de un modo que le llegó a comer la moral del mejor tenista de todos los tiempos.
Como Induráin, nunca levanta la voz, siempre es modesto, siempre alaba a sus rivales y duda de su próximo partido aunque juegue contra el número 300 del mundo.

Pero el deporte rey es el fútbol. Y siempre habíamos vivido con el codazo de Tassotti, el penalty de Eloy, el fallo de Cardeñosa, el error de Arconada, Al Ghandour, el gol a propia puerta de Zubizarreta...
En el año 2008 por fin una generación de jugadores enormes (Xabi, Iniesta, Villa, Casillas, Cesc...) consiguió ganar una Copa de Europa que sólo habíamos ganado una vez hacía 40 años.
Este Mundial parecía prometedor hasta que se perdió el primer partido. Todo fueron dudas en esa prensa deportiva que no desmerece en nada a la prensa del corazón. Otra vez se dio por acabado el Mundial. Los jugadores eran unos vividores y el entrenador un incapaz.

Pero la selección siguió ganando todos los partidos. 
El Miércoles ante Alemania, España hizo un partido memorable. Con un gol histórico.

Quiero tomar el fútbol como un ejemplo para la sociedad española. Un equipo magnífico, que juega un fútbol precioso y que puede ganar o perder. Pero siempre tiene una actitud correcta. En el campo y fuera de él.

Muchos salen a la calle sólo por la fiesta. Muchas chicas sólo para pintarse la cara. Pero para mí generación el hecho de que España juegue una final del Mundial de Fútbol es una forma de decirnos que somos capaces de hacer las mismas cosas que los demás. De echarnos fuera un montón de complejos que nuestros padres nos dejaron en herencia.

Por eso, cuando alguien me dice que no le importa el Mundial porque no es futbolero, me gustaría explicarle que para muchos, con lo que menos tiene que ver esta final es con el fútbol.

miércoles, 30 de junio de 2010

Metro de Madrid

Como muchos de los que vivís en Madrid sabréis, el Metro de Madrid -del que soy infeliz usuario- está en huelga.
No me voy a explayar. Remito a dos enlaces. Uno, opinión de Pedro J. Ramírez del diario El Mundo Digital, que suscribo totalmente. Dos, encuentro digital con el portavoz de los huelguistas -también en el El Mundo Digital- (el que tiene más contendidos gratuitos).
El texto del encuentro digital alcanza lo surrealista:
- ¿Estáis en huelga por la reducción del salario?
- No estamos en huelga por el dinero sino para defender los derechos adquiridos
- ¿Qué derechos adquiridos?
- La no reducción del salario

Otra incoherencia la da cuando dice que ni de coña los trabajadores del metro de Madrid cobran de media 38.000 euros brutos al año, y luego dice que el recorte del 5% supone una pérdida de 2.500 euros al año. Eso supone un salario de 50.000 euros. Aunque luego lo vuelve a negar...

No sé si un maquinista del metro de Madrid cobra 30.000, 40.000 ó 100.000 euros brutos al año. Lo que sí sé es a lo que se puede dedicar mientras hace su trabajo.


La foto, hecha con un móvil -al que desgraciadamente le saltaba el flash automáticamente- está tomada por una rendija de la puerta que separa la zona del conductor de la de los pasajeros.
Como la calidad no es nada buena, la comento.
Lo que tiene el conductor en la mano es una Nintendo DS -no sé qué modelo porque no entiendo de Nintendos DSs-. 
Para acompañarlo, además, llevaba un miniequipo de altavoces de los que se conectan al IPod (eso no sale en la foto).
La foto fue tomada el mes pasado en la línea 7.
Yo sé de unos cuantos trabajos en los que no te puedes permitir echarte unas partiditas a la vez que trabajas.
Desgraciadamente el mío está entre ellos...

viernes, 25 de junio de 2010

La mitad de nada

Os apoyé en vuestro negocio
Me hice responsable de vuestros errores
Incluso renuncié a mi dinero
Enseguida os olvidásteis de mí

Le arranqué horas al sueño
Fui hasta vosotros bajo el frío y el calor
Me mezclé con los que no quise
Nunca me tuvisteis en la menor consideración

Os entregué todos mis conocimientos y hasta algún secreto
Soporté los peores ataques de ira y toda vuestra incomprensión
Y a cambio recibí 
la mitad de nada

Pagué todo lo que me pedistéis con un precio abusivo
No cause ningún daño a vuestras instalaciones
Siempre respeté las normas
Ni siquiera me mirasteis

No os dije nada cuando apestabais
ni cuando tuve que escuchar vuestros gritos
Me levanté para que os sentaseis. Y por todo ello sólo obtuve 
la mitad de nada