sábado, 1 de octubre de 2005

2001, una Odisea del Espacio / Stanley Kubrick

Stanley Kubrick fue un director de cine muy interesante.
Nació en Nueva York en 1928 y murió en Gran Bretaña en 1999.
Se dice que era un genio, una persona con una gran interligencia. También era famoso la perfección que exigía a sus actores.
Creo que comenzó haciendo cosas para la televisión y luego se pasó al cine.

A mí hay alguna película suya que me encanta (Barry Lyndon); otras que me parecen muy buenas (Atraco perfecto, Senderos de Gloria); algunas que están bien o se pueden ver (El resplandor, La naranja mecánica); otras que no me dan más (La chaqueta metálica); otras que me parecen totalmente sobrevaloradas o que yo no he entendio (Teléfono Rojo -volamos hacia Moscú- o 2001); el resto o no las he visto o ya ni me acuerdo.

En especial odio 2001, una Odisea del espacio.
¿Por qué? Pues porque me parece un timo pseudointelectual. Ese tipo de bodrio pretencioso que ni cuenta nada, ni lleva a ningún sitio.

La película no tiene argumento. Empieza con la pantalla en negro varios minutos (Stanley pretende contarnos cómo era la nada¡!). En la primera versión del director creo que aún era más larga. [No tiene mayor problema porque se le da al FFWD del mando y solucionao.]
La cosa sigue con unos monos que se dan de leches y de repente aparece un monolito.
Esto, que son dos frases, Kubrick tarda en contarlo como una hora.
La fotografía, cojonuda. Los monos, parecen de verdad, pero tío... resume que tampoco es tanto lo que vas a contar.

De aquí se salta al espacio. [Es como el botón de hiperespacio de las máquinas antiguas.]
Resulta que ha aparecido otro monolito en la luna... Po vale.
Van a la luna y no sé sabe bien qué pasa al ver el monolito.
Así que deciden ir por el tercer monolito que anda por Júpiter o Saturno.
De la que están llegando el ordenador (el famoso HAL 9000) se mosquea y deja a los astronautas fuera de la nave. (A todo esto, las naves las vemos girar a uno por hora para mayor gloria del que hizo las maquetas -porque se nota que son maquetas-). [Botón de FFWD necesario].
Mata a uno y el otro consigue entrar y desconecta al HAL.
Estas tres frases le llevan otra hora y media al Kubrick.

El astronauta llega al monolito y ve cosas raras (hoy en día esos efectos cualquier cámara de 500 euros del Mediamarkt los lleva de serie, pero en 1968, eran la bomba. Así que Stan, nos mete un cuarto de hora de efectos psicodélicos). ¿Qué quiere decir? Sinceramente: no tengo ni puta idea.

Lo siguiente es el astronauta en una habitación. Está viejo. Luego se muere.
¿Qué quiere expresar el bueno de Kubrick?
Todavía me lo estoy preguntando.

Al final (por-fin) aparece una imagen de un bebé astronauta.

Mucha gente que ha visto esta película la ha calificado de obra maestra.
Hay dos opciones:
a) Los que mienten y no han entendido nada.
Pueden hacerlo porque no se atreven a reconocer que no la podrían entender en 100 años de charlas kúbricas.
Pueden hacerlo porque tengan una gran imaginación o por ser muy impresionables.

b) Pretenden parecer cultos.

Kubrick decía que es una película a la que cada uno le debe buscar su sentido. ¡Qué bueno! Pagas la entrada y luego te montas tu propia película, es como irse a un local de alterne.
Stanley en vida nunca quiso explicarlo. (No te fastidia, que era tonto).

Los fans del filme, sugieren que si el monolito representa los cambios en la humanidad, que si las naves espaciales son las herramientas, que si las armas dominan al hombre y no al revés, que si el niño de las estrellas es un nivel de conciencia superior.

A mí me parece más sencillo. 2001, una Odisea del espacio es un TIMO.

Mientras, Stanley, desde su tumba, se sigue descojonando.


Próximo capítulo: Por qué quiero matar a Werner Herzog y cortarle el cuello a Kaus Kinsky.


OBK / El cielo no entiende

OBK son dos tíos que hacen una especie de música tecno que yo no sé definir.
Me suena que hicieron una canción para la Vuelta ciclista (gloriosos artistas, grandes canciones las de la Vuelta a España) pero no sé si eran ellos o es que los confundo con Azul y Negro.
A pesar de que no conozco su obra me resultan horteras en todos: canciones, imagen, sonido, estilo, voz...
En su tiempo les llamaban los Depeche Mode españoles.
Desaparecieron del mapa duranteuna temporada y luego volvieron. Creo que andan presentando un disco nuevo (supongo que dirán que es su mejor disco y del que más orgullosos se sienten).
No sé por qué, estaré confundido, pero me da la impresión de que su público se concentra en los pueblos de las meseta, donde sus canciones son coreadas en disco pubs por con chavales de pelo rapao y Clio Injección. (Supongo que estaré totalmenteequivocado).
Nunca he oído una canción de OBK a la que yo le encontrase algo interesante.
La imagen de dúo formado por cantante con sentimientos profundos y teclista gran compositor introvertido e introspectivo, me resulta grimosa.

No sabría decir nada más... bueno sí, que el cantante tiene menos voz que Belén Esteban afónica.

Del disco Sonorama, El cielo no entiende.

¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
No, fui yo, fue nuestro corazón

...principio cojonudo.
No hay por dónde coger ni la pregunta ni la respuesta.
No tiene sentido.
Supongo que era su época más electrónica y que lo que importaba era más el chunda chunda que con la letra.
Mi madre cuando se inventa la letra de las canciones les mete más sentido.


El cielo no entiende este amor
y no nos concederá el perdón.

Vamos a ver. Ya sé que es una putada eso de que las frases tengan que rimar.
Sé por experiencia que es más difícil de lo que parece. Pero con un poco de tiempo puede resultar. Es cuestión de currárselo un poco.
No tenéis que marcaros una Aquellas Pequeñas Cosas, pero por lo menos escribir algo con un poco de coherencia.


Ya no me importa que dirán..
No doy lo que tengo por saber.
De qué lado late el corazón.
Me basta con ser su otra mitad

¿Es una impresión que tengo o es que os pusisteis a juntar frases sueltas que se os iban ocurriendo?
Lo más triste es que seguro que hay gente por ahí que dice que esta canción le cambió su vida. O parejas que ponen esta canción en su aniversario.


¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
No, fui yo, fue nuestro corazón
¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
No, fui yo, fue nuestro corazón

Ahí. Como es la frase con más calidad pues de estribillo.
¿No quieres taza?


Quien tiene respuestas no soy yo
Dejad que me vea como soy.
Mi escudo es tan sólo la verdad.
Hablar de derechos es soñar.

¿Qué...qué... qué puto sentido tiene esto?


Aquí lo demás esta de más..
Y yo sólo busco libertad

"Lo demás está de más"
Al borde del Cervantes.
¡Aragonés cabrón, OBK Selección!


¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
No, fui yo, fue nuestro corazón
¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
No, fui yo, fue nuestro corazón

Es que, la frase, además de incoherente es que es ñoña, ridícula.
De parvulitos:
- Seño, seño, hice una poesía a mi mamá.
- A ver Juancarlitos. (Mmm...)
- Seño, ¿se la llevo a mi mamá y se la leo?
- No Juancarlitos, ¿no ves que es una puta mierda? No se la lleves que va a pensar que este parvulario en vez de enseñar nos tocamos los cojones.


El cielo algún día entenderá
Que ser su mitad no basta.

Pero ¿no decías que sí que bastaba?
Es igual di lo que te dé la gana. Total...


También necesito su perdón.

No. El suyo y el de toda la humanidad.
Pero yo no te lo voy a dar.


¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
No, fui yo, fue nuestro corazón
¿Quién le dio sentido a nuestro amor?
No, fui yo, fue nuestro corazón
No, fui yo, fue nuestro corazón

¡MAMÁ!

Comparaciones (I)

Sete Gibernau es a los motociclistas lo que Ángel Cristo a los domadores.

Jaime

Jaime era un nacionalista muy enfadado.
Ejercía de radical en la calle y de trolecillo en internet.
Solía meterse en cualquier foro, del tema que fuese, para llamar vagos y horteras a los españoles y decirles que debían avergonzarse de su nacionalidad.

Jaime también odiaba a los que él llamaba inmigrantes españoles y a sus hijos por no haber aprendido el idioma de su nación.

Siempre había notado que sus soflamas no eran muy seguidas entre sus amigos y conocidos del barrio, y eso a pesar de ser todos ellos de sus mismas ideas.
Él suponía que se trataba por su juventud.

Lo que todo el barrio conocía y Jaime nunca llegó a saber es que en el verano de 1984 su madre había estado viviendo con un obrero toledano. Cuando concluyeron las obras del metro él se fue.
A su marido no le importó volver con ella a pesar de todo.

jueves, 22 de septiembre de 2005

Carlos y Luis en Burgos

Después de un concierto en el Quinta Avenida de Burgos, Los Débiles -excepto Toli- salieron a dar una vuelta por Burgos.
De vuelta a la pensión, ya de madrugada, Carlos y Luis entraron en la habitación.
Al ver a Toli dormido Carlos dijo “Luis, mira a Toli, parece un angelito”. Luis miró para Toli y sonrió con esa cara de tonto que se queda a los borrachos.
De repente, el mismo pensamiento les invadió a los dos.
En un segundo estaban golpeando sin piedad el cuerpo que dormía bajo las sábanas.

Toli estuvo cuatro días en coma y desde entonces mea mediante una sonda en una bolsa de plástico que lleva sujeta en un costado.

En los conciertos, tras saltar en la entrada de Mañana, deja un desagradable olor a orina en el escenario.

lunes, 19 de septiembre de 2005

El débil y la cabra

Fue hace unos años. Los Débiles volvían a Oviedo después de tocar en un concurso –el enésimo-, esta vez en Tineo.
Llevaba la furgoneta Chus Lana que por entonces ejercía de road-manager. Era de noche, llovía y hacía bastante frío.
Los concursos de rock son la forma que tienen los ayuntamientos de quitarse de encima la obligación de hacer un programa para el público joven durante las fiestas patronales. Es muy sencillo. No se necesita que los encargados del programa de festejos estén al tanto de la escena. Ni siquiera que entiendan de música pop. Basta con contratar un equipo de sonido y organizar un concurso. Así es como se quitan de en medio la papeleta. Pagan a los del equipo y un premio en metálico al ganador; y por el precio de una orquesta de medio pelo tienen música joven hasta las seis de la mañana. Generalmente nunca hay público.

Por aquel entonces Los Débiles siempre se encontraban más o menos a los mismos grupos. Entre ellos había unos más y otros menos afines.
Los concursos fomentan cierta competitividad que tienen muy poco que ver con la música, o al menos con lo que creo que era la idea de la música que tenían Los Débiles.

El que más sufría estas tensiones era sin duda Carlos el batería. Se unía a su carácter inseguro y muy nervioso aparato digestivo excesivamente delicado. El frío, los nervios, el desorden a la hora de comer, los viajes… todo se juntaba los días de concurso.
Aquel día a Los Débiles, otra vez, les tocó salir de los últimos. Esperaron, esperaron, esperaron, salieron, hicieron su concierto y se fueron.

A mitad de camino, cerca del alto de La Espina, el colón irritable de Carlos no pudo más. Así que hicieron una parada en el primer sitio donde pudieron detenerse al borde de la carretera.
Carlos se alejó del coche lo más rápido posible y en el primer sitio que vio factible se bajó los pantalones.
La escena no era muy agradable para él. Noche cerrada en mitad de ningún sitio, lluvia, frío y cuatro personas esperando a que él terminase de hacer algo que no tenía que estar haciendo. Él sólo quería acabar lo antes posible encogerse en el coche y llegar a casa.

Fue entonces cuando lo oyó. En el otro lado de la carretera. Un ruido como el de un animal que se mueve. Miró y no vio nada. Supuso que sería algún animal pequeño. Una marta o una ardilla. No le dio más importancia, sólo quería irse.
A los poco momentos vio perfectamente cómo, los helechos de la zona en la que había sonado el ruido, se movían. No tuvo miedo, simplemente pensó que allí habría un animal asustado al verle. Se imaginó un zorro o un erizo que al verle a él llegar se hubiese escondido entre la maleza.
Al rato Carlos ya estaba abrochándose los pantalones cuando lo vio.
Entre las hojas de helecho, muy lentamente comenzó a verlo. Era la cabeza de un animal. Un ciervo o un corzo. Carlos se asustó. Pero el animal continuó apareciendo. Lo que vio después es que esa cabeza tenía rasgos humanos y debajo había un pecho de hombre.
La cara era la de un chico joven pero tenía cuernos y pelo que cubría su contorno y llegaba hasta los hombros.
Entonces Carlos se fue de allí. Sin mirar atrás y caminando muy rápido llegó a la furgoneta donde le esperaban el resto de Débiles.
- ¿Ya?
Le preguntó Chus.
- Sí, vámonos.

jueves, 8 de septiembre de 2005

Pesadilla

Ya había oscurecido.
Luis y yo salíamos de una plaza pequeña y entrábamos por una calle muy estrecha.
Justo delante de nosotros iba un señor de unos 60 años paseando un boxer grande (era Nash).
No sé qué fue lo que dije, que Luis, para que el señor no lo malinterpretase, le dio un pequeño empujón en el hombro como gesto cordial.
Al ser tocado en la espalda, el hombre chocó contra la pared del callejón. Se asustó y comenzó a correr.
El perro corrió detrás de él.
Por un momento sentí alivio al ver que el perro era tranquilo y no reaccionaba de manera agresiva.
Pero al instante siguiente supe que iba a volver y atacaría a Luis.
Lo siguiente que pensé fue que lo importante es que no le mordiese en el cuello.
Como en todas las pesadillas y sueños lo que piensas es lo que sucede. De hecho somos los autores, y es así como funcionan.
El perro mordió a Luis en el cuello sin que le diese tiempo a nada más. Lo agarró durante unos dos o tres segundos mientras gruñía.
Luis quedó en el suelo con dos agujeros, de los que apenas brotaba sangre.
Estaba pálido y tenía mucho miedo. No podía hablar.
Le tapé las heridas con la mano y pedí que llamasen a una ambulancia.
La gente miraba sin acercarse demasiado.
Los que venían del callejón pensaban que éramos dos atracadores a los que un perro había dado su merecido.
Los que venían detrás no parecían responder a mis llamadas.
Luis sacó un móvil del bolso. Yo intenté marcar el 112, pero marqué el 113.
Cuando volvía a marcar oí que alguien ya había contactado con algún servicio de emergencias.
Miré a Luis y había muerto.

domingo, 28 de agosto de 2005

Los toros y los gilipollas II (revisitado)

Según veo en las noticias de Antena 3, en el cutre-encierro que comentaba el otro día, hay 60 personas heridas.
Al parecer 7000 gilipollas son demasiados para pasar a la vez por una puerta.
Las imágenes son patéticas. Una mezcla de toros y gilipollas atoraos.
También es patética la presentadora de Antena 3 presumiendo de que su cadena lo había transmitido en directo. (Seguramente si esa cadena no patrocinase o anunciase el encierro no habría 7000 domingueros corriendo y 60 heridos). Pero bueno, hay que crear noticias.

viernes, 26 de agosto de 2005

La sonrisa de la Gioconda


¿Soy el único que no le ve nada especial a la sonrisa de Mona Lisa?

Los toros y los gilipollas II

Hablando de toros y de gilipollas -dos términos inseparables-. Hoy he visto en el telediario de Antena 3 que, en no sé qué ciudad de Madrid, se están haciendo encierros que transmite la propia Antena 3 a las 8 de la mañana.
Resulta que en algunos sitios en los que no había tradiciones paletas, se crean.

En fin, a lo que voy. La movida es surrealista a poco que lo meditemos un poco: montan un tingladillo a imagen y semejanza a los San Fermines. ¿Para qué? Pues supongo que para que la gente se lo pase bien. ¿No se montan boleras americanas y hamburgueserías? Pues vale, venga, esto que es más español.

De entrada yo no entiendo que pasárselo bien es meterte en un apuro para ver si puedes salir de él. ¿Para eso no están los videojuegos?

Es una actividad lúdica extraña. ¿En cuantos lugares de recreo para el público general se monta un hospital de campaña y se contrata a todo un equipo sanitario?
Ayer contaban que hubo que operar en la plaza a un herido por asta de toro.

[Porque hay que diferenciar a los "heridos por asta de toro" del resto. Los primeros tienen más ... rollo, molan:

- Tío, ¿ves estos 50 puntos?

- Sí.
- Herido por asta de toro en los encierros de Valmorrana.
- (¡Qué hombre! ¡Qué macho! ¡Qué gallardía!)
- Y tú, ¿ese vendaje?
- Lo mío fue en una montonera.
- Ah. (Pringao).]

Y digo yo, si no vas a cobrar por exponerte ¿pa qué lo haces?
Y digo yo, si de lo que se trata es de que no te pille el toro, gilipollas ¿pa qué te metes?
Yo mañana a las 8 de la mañana voy a estar durmiendo ¿por qué no haces tú lo mismo?
Hazme caso. Vas a triunfar. Ni un percance.


(2ª parte - Los toros, los gilipollas, el Estado).

No lo entiendo.
El Estado vela por nosotros. Sube los impuestos de los productos nocivos (alcohol, tabaco). Y limita sus lugares y momentos de consumo.
Nos obliga a llevar el cinturon de seguridad, aunque el hecho de no llevarlo no perjudique a nadie más que al que no lo lleve.

Vale. Lo admito. Es por los costes sociales y sanitarios que conllevan.
El Estado es intervencionista y considera preferente recortar libertades a asumir esos costes.

Pero coño, entonces ¿lo de los encierros?
¿Quién paga esas ambulancias?, ¿y los médicos, enfermeros, camillas, material, horas extras, desplazamientos?
¿Quién paga las bajas de los corneados y heridos?, ¿y la rehabilitación?, ¿y la asistencia médica?

Ya no digo que prohíba los encierros tradicionales, pero que no fomente otros nuevos.
¿Tan poca imaginación tienen para ofrecer actividades a la gente?
Mira, cursos de tuning.