lunes, 2 de noviembre de 2015

Clase de religión

Esto pasó inadvertido para todos, pero a mí no me ha olvidado.
Fue hace unos 30 años. Estábamos en sexto de básica. Clase de religión. No recuerdo al profesor.
Quizás era "el Chus". No sé. Carlos Lozano Álvarez estaba hablando con su compañero y no estaba atendiendo. El profesor lo estaba viendo, así que en un momento determinado el profesor, cansado, dejó de explicar y le dijo: "Lozano, ¿qué estaba yo explicando?".
Hubo unos segundos de silencio y Carlos Lozano, sin demasiados titubeos contesto: "Que Dios es nuestro Padre y nos quiere".
El profesor que tenía claro que había pillado comenzó lo que parecía una bronca, pero en el momento en el que su cerebro procesó la respuesta de Lozano, se detuvo. Realmente no tenía argumentos para rebatir lo que le había obtenido como respuesta. Balbuceó. Le reprochó que hablase con el compañero y siguió explicando.

Y yo treinta años después sigo acordándome de esa salida rápida, simple y genial. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Happy views

- ... y allí donde miro está mi precioso arco iris.
- Y yo me alegro pero tenemos que operar ya ese glaucoma.

sábado, 31 de octubre de 2015

Posturas raras

Últimamente veo mucha gente de edades entre quince y cuarenta y cinco años aproximadamente, que van hablando por teléfono mientras caminan y no lo cogen al modo habitual -racional-, es decir, la parte del altavoz en la oreja y la del micro a la altura de la boca. Lo llevan como si fuese un micrófono apuntando al público. La parte del micro a medio palmo por delante de la boca y la parte del altavoz hacia adelante y un poco para arriba.
No llevan auriculares así que supongo que lo llevan en altavoz -o manos libres, como se llame- lo cual no tiene ningún sentido.
Por favor, ¿alguien me puede dar una explicación? Porque me trae loco.

(Como sea una nueva moda como lo de las barbas y las bicis voy a pensar que realmente somos gilipollas).

*Editado:
Dos horas después de publicar este comentario y tras ver justo delante de mi a una chica haciendo esto tengo tres posibles explicaciones:

1.- (Es de mi mujer) Dijo que la chica lo hacía para no manchar de maquillaje el teléfono. La descarto porque también se lo he visto hacer a chicos -sin maquillaje, se entiende-

2.- Me fijé y la chica estaba usando Whatsapp. Así que al principio pensé que se trata de una aplicación del Whatsapp que te escribe lo que digas sin necesidad de escribirlo, con lo engorroso que es, sobre todo cuando caminas. Y lo embarazoso que es que todo el mundo vea que no sabes escribir.

3.- Con el aumento de megas y gigas de datos que disfrutamos hoy en día, en vez de perder el tiempo con letras, se mandan mensajes de voz. Más cómodo, por lo menos para el emisor.


domingo, 21 de junio de 2015

Rincón literario VIII

- En busca del tiempo perdido II. A la sombra de las muchachas en flor. (Marcel Proust). En este segundo tomo, entre otras cosas, el protagonista empieza a tener interés por las chicas. Se enamora tiene sus primeras experiencias y sufre sus primeras decepciones. Quizás un poco inferior al primero pero en la misma línea.

- En busca del tiempo perdido III. El mundo de Guermantes. (Marcel Proust). El protagonista vive absolutamente cautivado por una familia aristocrática llamada los Guermantes, especialmente por la duquesa. Son lo más chic de lo chic. Puede dedicar doscientas o trescientas páginas a narrar una cena.

- En busca del tiempo perdido IV. Sodoma y Gomorra. (Marcel Proust). Al parecer el autor era homosexual. En este tomo, entre otros cientos de temas le dedica especial importancia a las relaciones homosexuales de la chica de la que se enamora, de la que sospecha que tiene gustos lésbicos y de uno de los Guermantes con un violinista. Creo que Proust, se me queda bastante grande. Me cuesta mantener la atención. Sinceramente.

- La riqueza de las naciones. (Adam Smith). Creo que lo que he leído ha sido un súper resumen de alguno de los tomos o del total. No sé. Dice cosas sobre economía que nos resultan muy obvias pero imagino que en su época no lo eran tanto.

- Lágrimas socialdemócratas. (Santiago González). El libro explica y desmonta muchas de las falacias, actitudes o expresiones que se utilizaron durante lo que se conoce como zapaterismo y que hoy vivimos en forma corregida y aumentada. El sentimentalismo como razón. El postureo (sí, yo también odio esta palabra) como verdad. No deja de ser un libro de humor.

- El impostor (Javier Cercas). Con mucha relación con el anterior, este es otro de los libros "ligeros" que me están permitiendo la digestión de En busca del tiempo perdido. Libro bien escrito. Interesante y duro con la figura de Eric Marco un impostor en toda regla que se hizo pasar por una figura admirable cuando la realidad no era así.

- Me parecía un demonio (Ruth Rendell): Novela negra de una autora que acaba de fallecer hace unas semanas. Leí este libro por una recomendación de otro que venía en el mismo volumen. Una novela sobre un psicópata. No me pareció nada del otro mundo. La forma en que está escrito me recordó a los libros condensados del Reader's Digest que leía de pequeño.

- Un juicio de piedra (Ruth Rendell): Este era el libro recomendado. Un poco mejor que el anterior, pero nada del otro mundo. La historia de una sirvienta que no sabía leer. También un poco psicópata. La historía me recuerda una película francesa de la que no recuerdo el nombre. 

- Morir de pie (Ruth Rendell): Otra novela negra sobre un atraco y hombre que no está contento con su vida. Lo mismo, no está mal pero nada del otro mundo.

jueves, 4 de junio de 2015

Premios Princesa de Asturias

Después del estúpido y repetido premio de deporte dado a Xabi y a Casillas por su papel en Amigos a pesar de todo (una historia post-transición), el jurado de los premios Princesa de Asturias -antes conocidos como Príncipe de Asturias- se ha decantado otro año más por un premio estúpido y repetido. Esta vez a los hermanos Gasol.
Podría hablar de por qué se lo vuelven a dar a los mismos habiendo tantos deportistas de primera línea que no lo tienen aún. O de que hay cientos de deportistas con muchos más méritos. O que por qué no abrimos un poco las fronteras. Pero voy a quedarme en mi acostumbrado comentario liberal.

Esto pasa por inventarse fundaciones que no necesitamos. Acaban gestionadas de una forma ilógica.

martes, 2 de junio de 2015

domingo, 10 de mayo de 2015

Caprichitos

Ayer hacía un día primaveral en Madrid. Decidí ir con mi mujer al parque del Capricho en la Alameda de Osuna. Ellas no lo conocía y yo sólo lo había visitado una vez sin casi tiempo de pasear.
El parque me parece una maravilla. Tranquilo, grande, cuidado.
Para que esto sea así a los visitantes se nos imponen una serie de reglas. Si llevas un carrito de niños no meterlo en el césped, no entrar con comida, no pueden entrar perros, no arrancar plantas no acceder a algunas zonas ni pisar empedrados.
La historia del parque está en el enlace que he puesto a la Wikipedia. Más o menos (no me lo he leído todo) fue el sueño de una duquesa que compró esos terrenos y los convirtió en una zona de recreo.
Iba yo pensando en lo maravilloso que sería ser riquísimo para invitar los fines de semana a mis amigos y mi familia a un paraíso semejante. Navegar por el estanque, tomar champán en alguna de las construcciones, alimentar a los cisnes o besar a una joven en un templete cuando veo que una de las vigilantes del parque está llamándole la atención a uno de los visitantes.
Él era un hombre de unos 45 años, con chupa de cuero, vaqueros y camiseta negra de algún grupo de rock. Sus otros dos acompañantes, su mujer (o compañera) y un amigo, le esperaban unos metros por delante atentos a la situación.
Al parecer había arrancado algunas flores o plantas y la chica se las había quitado y le había avisado que eso no se podía hacer. El señor contestó que qué consecuencias podía tener y ella dijo que podían expulsarle del parque o si fuese más grave llamar a la policía.
Tras unos segundos la chica se fue y el siguió su camino diciendo en voz alta cosas como que podía darle una pasada en temas de leyes (supongo que sería licenciado en derecho o tendría algún tipo de contacto con ese mundo). Continuó diciendo que estábamos en un estado policial y acabó soltando un improperio contra el Partido Popular (¿?).
Antes, nada más entrar en el parque, lo primero que vi es que, a pesar de las advertencias, los carritos de los niños estaban por el césped.
Los vigilantes no eran seguratas con pistola o porras. La chica llevaba una camiseta que ponía algo así como vigilante y una cinta al cuello con una tarjeta plastificada.

La pregunta es ¿estamos preparados?
 

domingo, 8 de marzo de 2015

Puntitos (este es nuestro tiempo)

Somos como pequeños microorganismos que nacen y desaparecen. Breves lucecitas en medio de la inmensidad y de la eternidad.
Aun así, abrazándote y con la nariz entre tus ricitos, sé que somos el centro del universo.