domingo, 9 de febrero de 2014

Mi Amiga Roja Invita A Narrar

Me entero por Facebook que una de mis mejores amigas ha comenzado una nueva carrera de empresaria. 
Espero que le vaya lo mejor posible y que genere un montón de riqueza y de puestos de trabajo.
Digo esto porque mi amiga es muy de les Cuenques. Muy roja. De esas que su Facebook es casi un paradigma del progresismo español. Parece la página del Follonero.
El caso es que si su empresa no es la típica empresa asturiana que aspira a vivir de subvenciones y ayudas y consigue salir para adelante y comienza a generar riqueza y puestos de trabajo, esto es lo que le espera de parte de los suyos:


Esos chicos musculosos, jóvenes, sanos, en forma, multiculturales, de amplio abanico étnico, culturalmente ricos, esos son los trabajadores. O sea, a esos que tú habrás contratado si consigues generar esa capacidad que te deseo fervientemente.
Ese monstruo verde, con garras, puro, ojos de reptil, fauces de bestia, con cuerno de toro, taparrabos primitivo y sombrero de copa serás tú.

Esos son los carteles que cuelgan en los espacios habilitados los tres sindicatos que operan en la empresa para la que trabajo.

A mí me recuerdan a algo.


Pero no me hagas caso... Yo soy muy raro.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Entrometiéndome

Desde que tengo memoria recuerdo que siempre he tenido cierta tendencia a la reinserción del friki.
Me explico.
En muchas ocasiones que ha habido alguien al que el resto consideraban un tipo raro o alguien con el que no se debería tener mucho trato. Ahí estaba yo. Haciéndome su colega e intentando meterlo en el grupo.
Lejos de ser una alabanza hacia mi carácter lo que estoy diciendo es que soy gilipollas. No recuerdo ni una vez en que esa actitud mía haya traído nada bueno.
Las razones son varias.
En muchas ocasiones el marginado, no era tal sino un marginal. Alguien que no quería tener contacto con los demás. Por lo que no hice otra cosa que importunarle.
En otras ocasiones el marginado lo era porque directamente se trataba de una persona o bien problemática, o directamente un hijoputa. Como he visto en demasiadas ocasiones. Mi único logro estas veces fue insertar un cáncer dentro de un organismo que previamente lo había rechazado apartándolo como el cuerpo hace con los quistes.
Otras veces el apartado estaba apartado porque lo merecía. Porque era insoportable por sí, más allá del intento de nadie por empeñarse en introducirlo en algún núcleo social.

Podría decir que, como mi empeño era noble, yo en el fondo me comporté bien. Que hice lo correcto.
Esto es lo más equivocado de todo.
La razón por la que creo que lo hice, lo hago y lo seguiré haciendo es por un cierto complejo de inferioridad. Los fuertes se rodean de fuertes. Los débiles, de débiles. Quizás haya incluso algo de miedo a caerle mal a alguien o complejo de culpabilidad. No sé.
Si intento meter a un marginal en un grupo que no es el suyo, estoy molestando absolutamente a todos. No le hago bien a nadie.
Si intento meter a un cabrón en un grupo que lo está rechazando, estoy fastidiando a ese grupo. Los estoy arruinando.
Si meto a un raro en un colectivo, lo incomodo, lo desequilibro.

Otra de las reacciones que se han repetido es que el raro acaba enfocando contra mí su odio. En alguna ocasión la interpretación que he hecho es que esa persona tenía un complejo de inferioridad. Yo di con acomplejados que si alguien los trata bien, en vez de agradecerlo, pasan a comportarse con su benefactor como auténticos cabrones. Si ellos se consideran una mierda y de pronto alguien los trata bien, la conclusión que deciden es que ese tío es peor que ellos.

Además, he comprobado que mi actitud, lejos de ser generosa o bondadosa, finalmente se acaba convirtiendo en mala, en negativa. Porque soy el primero que me cago en la madre del hijoputa o el primero al que le saca de quicio la actitud del raro. 
Así que la hipotética buena acción se acaba convirtiendo en una mala actitud.

jueves, 23 de enero de 2014

la penúltima de Maduro

Después de adelantar las navidades...
Ha creado el viceministerio de redes sociales (al parecer el viceministro elegido no tenía ni Facebook ni Tweeter) y (el mejor) el de la suprema felicidad.
Además ha nombrado ciento y pico viceministros.

La magia del socialismo...
Lo peor es que en ese país vive gente de verdad no de un chiste.

miércoles, 22 de enero de 2014

pequeño

El del Canto del Loco se pasó 15 años haciendo discos de niñato.
Ahora hace discos echando de menos lo niñato que era.

viernes, 17 de enero de 2014

Tú y yo

Te abrazas a mí en busca de protección y yo sólo te puedo dar una apariencia de seguridad.
No sabes que soy incluso más frágil que tú. Que estoy solo, que tengo miedo. Que yo no puedo hacer nada contra el dolor. Que no puedo evitarte las enfermedades, ni los accidentes, ni a los demás. Que no soy casi nada.
Cada vez que te abrazas a mí en busca de cobijo me siento más vulnerable.
Soy muy débil y cada día lo voy a ser más. 

No quiero engañarte: sólo soy un hombre que no te puede salvar.
Si acaso eres tú la que me salva a mí.

martes, 7 de enero de 2014

Eficiencia española

Sé que resulto pesadito pero vuelvo a la carga con lo mismo de hace unas semanas.
Ser liberal en España es como ser ateo en un barrio de chalet adosados construidos por una cooperativa del Opus.
Tus amigos te miran como si fueses un ser sin corazón, como un hijoputa. Para ellos liberal es sinónimo de tiburón de Wall Street.
Puta la relación que hay entre uno y otro pero la propaganda de la socialdemocracia ha vencido y esa es la imagen.
Si eres socialdemócrata tienes el único pensamiento válido. Eres un ser solidario. Que pasas al lado de un una chica con un peto de una ONG y, aunque no le vayas a dar ni un duro, le sonríes o te paras con ella o le dices que ya colaboras con otra cosa. Pero la miras como a una de los tuyos.
¿El liberal? El liberal es un tío que va de guay. Que va contra el sistema pero en plan snob y superior. Es un egoísta. Un cabrón que, a la hora de la verdad, no dudaría en acudir a la Seguridad Social si tuviese una enfermedad con un tratamiento carísimo.

Para mí el liberalismo tiene más que ver con la filosofía que con la política.

Al caso, que me pierdo en justificaciones.

Quiero mucho a mi madre. Es muy buena persona y, caray, es mi madre y sólo hay una y a ti te encontré en la calle y todo eso. Pero digamos que tiene un pensamiento muy de serie de después de comer. Así que cuando empezó la crisis y mucha gente de mi pueblo estaba sin trabajo, ella no lo podía entender y decía que por qué el Ayuntamiento no les daba un puesto de trabajo a los parados. Por ejemplo, ponerlos a todos a limpiar los arcenes, las calles, las caleyas...
Solución de la crisis.
Lo que mi madre no sabe. Y creo que muchos españoles tampoco (entre ellos un presentador de La Sexta) es que esa no es la solución. De hecho, por cada empleo público que se crea se destruyen al menos 3 en el sector privado.
Es muy fácil de entender y puse el ejemplo en un post más anterior sobre una comunidad de vecinos.
Si el que mi madre quiere que limpie el municipio cobra unos 800 euros al mes (vamos a poner unos 1000 euros brutos) ese dinero lo tiene que pagar alguien porque el Ayuntamiento como tal no genera riqueza. Es un servicio que cuesta como puede ser pagar a una compañía para que nos ponga internet en casa. ¿Cuánta gente se necesita para pagar esos 1000 euros? 
Mucha.
Más sencillo aún. Si la teoría de mi mamá fuese válida. No habría paro. Todos seríamos empleados públicos. Uno limpia caleyas, otro acompaña a ancianos para cruzar la calle, otro acondiciona fachadas, otro cambia las bombillas a los semáforos. Incluso alguno puede estar liberado y otros formar parte de la reserva. La Administración paga a cada uno su salario a final de mes y listo.
El problema es que mi madre confunde euros con riqueza.
Si nadie crea riqueza los euros no valen para nada. Si nadie siembra y recolecta patatas. Si nadie arregla los cables de alta tensión. Si nadie fabrica y repara vehículos...

Yo trabajo en el sector privado. Tengo un montón de amigos y conocidos que se han quedado en el paro. En el departamento en el que trabajo cada pocas semanas echan a alguien. A veces los motivos tiene una ligero medio viso de, si fuesen exagerados con una lupa de mil aumentos, tener algo de justificación y a veces ninguna. He visto como despedían a gente que se sabía su oficio y que llevaba 7, 8, 12 ó incluso 32 años en la empresa. Es un sufrimiento que casi todos vemos a diario. Sé que mañana puedo ser yo. Me pican a la puerta y recibo un burofax que me dice que no vuelva. Vivir con eso, sabiendo que meterse en una hipoteca o hacer cualquier gasto importante es un riesgo enorme, es duro. Y es duro porque sé que si pierdo mi trabajo difícilmente conseguiré otro.
No cuento nada nuevo.
Lo que no es de recibo es la noticia que aparece hoy en el periódico El Mundo.es:
La década prodigiosa del empleo público
En la que dan informaciones como esta:

"... según los datos de la EPA del tercer trimestre de 2013 la plantilla pública es de 2.830.600, prácticamente idéntica a la de 2004. Sin embargo, hace diez años, según la Contabilidad Nacional, el coste para el contribuyente era de 84.595 millones de euros y ahora, según la previsión de cierre de 2013, tras la recuperación de la paga aplazada en 2012 hasta 2015, superará los 121.000 millones, que equivale a casi la recaudación conjunta por IRPF e IVA."

«Hemos hecho la reducción de plantillas públicas más intensa de la historia», señaló Montoro. Pero el ministro omite que se ha realizado después de que durante la crisis haya tenido lugar el mayor aumento de nóminas públicas también de la historia. 

¿Qué ha ocurrido mientras tanto en el sector privado? Según los datos de la EPA, en el mismo periodo, es decir, entre 2013 y 2004, han desaparecido casi 1,2 millones de asalariados. Habría que ir hasta 2002 para encontrar una cifra similar de nóminas privadas a las actuales (10,9 millones). Si esta comparación se realiza en términos totales de empleo, incluyendo a los autónomos, resulta que en el sector privado se han volatilizado 1,4 millones de puestos netos en estos nueve años (casi el 10%) mientras que en el público se mantienen los mismos a pesar de ese descenso anunciado por Montoro.

Que el ajuste se ha realizado básicamente en el sector privado lo confirma el dato oficial de que, según la EPA, en la actualidad uno de cada cinco asalariados en España tiene una nómina pública mientras que al inicio de la crisis era prácticamente uno de cada seis. Y, por ejemplo, en Extremadura es uno de cada tres (en 2009 alcanzó el 35%).

Brutal.
A mí, que soy un hijoputa liberal sin corazón. Esto me parece brutal.
Los socialdemócratas admiran a Robin Hood porque quitaba el dinero a los malvados recaudadores de impuestos del rey y se lo daba a los pobres.
¿Sabéis cuánto se pagaba por aquel entonces de impuestos?
Un tercio de lo que se producía. El 33,3%.
¿Sabéis cuánto pagamos ahora los que tenemos un salario de mierda, los que menos pagamos?
Un 45%.

Bienvenidos esclavos.
Ahora todos a la calle En Defensa de lo Público.
¿¿A qué cerebro genial se le ocurrió poner al del Canto del loco como doblador de una película??



martes, 17 de diciembre de 2013