domingo, 21 de junio de 2015

Rincón literario VIII

- En busca del tiempo perdido II. A la sombra de las muchachas en flor. (Marcel Proust). En este segundo tomo, entre otras cosas, el protagonista empieza a tener interés por las chicas. Se enamora tiene sus primeras experiencias y sufre sus primeras decepciones. Quizás un poco inferior al primero pero en la misma línea.

- En busca del tiempo perdido III. El mundo de Guermantes. (Marcel Proust). El protagonista vive absolutamente cautivado por una familia aristocrática llamada los Guermantes, especialmente por la duquesa. Son lo más chic de lo chic. Puede dedicar doscientas o trescientas páginas a narrar una cena.

- En busca del tiempo perdido IV. Sodoma y Gomorra. (Marcel Proust). Al parecer el autor era homosexual. En este tomo, entre otros cientos de temas le dedica especial importancia a las relaciones homosexuales de la chica de la que se enamora, de la que sospecha que tiene gustos lésbicos y de uno de los Guermantes con un violinista. Creo que Proust, se me queda bastante grande. Me cuesta mantener la atención. Sinceramente.

- La riqueza de las naciones. (Adam Smith). Creo que lo que he leído ha sido un súper resumen de alguno de los tomos o del total. No sé. Dice cosas sobre economía que nos resultan muy obvias pero imagino que en su época no lo eran tanto.

- Lágrimas socialdemócratas. (Santiago González). El libro explica y desmonta muchas de las falacias, actitudes o expresiones que se utilizaron durante lo que se conoce como zapaterismo y que hoy vivimos en forma corregida y aumentada. El sentimentalismo como razón. El postureo (sí, yo también odio esta palabra) como verdad. No deja de ser un libro de humor.

- El impostor (Javier Cercas). Con mucha relación con el anterior, este es otro de los libros "ligeros" que me están permitiendo la digestión de En busca del tiempo perdido. Libro bien escrito. Interesante y duro con la figura de Eric Marco un impostor en toda regla que se hizo pasar por una figura admirable cuando la realidad no era así.

- Me parecía un demonio (Ruth Rendell): Novela negra de una autora que acaba de fallecer hace unas semanas. Leí este libro por una recomendación de otro que venía en el mismo volumen. Una novela sobre un psicópata. No me pareció nada del otro mundo. La forma en que está escrito me recordó a los libros condensados del Reader's Digest que leía de pequeño.

- Un juicio de piedra (Ruth Rendell): Este era el libro recomendado. Un poco mejor que el anterior, pero nada del otro mundo. La historia de una sirvienta que no sabía leer. También un poco psicópata. La historía me recuerda una película francesa de la que no recuerdo el nombre. 

- Morir de pie (Ruth Rendell): Otra novela negra sobre un atraco y hombre que no está contento con su vida. Lo mismo, no está mal pero nada del otro mundo.

jueves, 4 de junio de 2015

Premios Princesa de Asturias

Después del estúpido y repetido premio de deporte dado a Xabi y a Casillas por su papel en Amigos a pesar de todo (una historia post-transición), el jurado de los premios Princesa de Asturias -antes conocidos como Príncipe de Asturias- se ha decantado otro año más por un premio estúpido y repetido. Esta vez a los hermanos Gasol.
Podría hablar de por qué se lo vuelven a dar a los mismos habiendo tantos deportistas de primera línea que no lo tienen aún. O de que hay cientos de deportistas con muchos más méritos. O que por qué no abrimos un poco las fronteras. Pero voy a quedarme en mi acostumbrado comentario liberal.

Esto pasa por inventarse fundaciones que no necesitamos. Acaban gestionadas de una forma ilógica.

martes, 2 de junio de 2015

domingo, 10 de mayo de 2015

Caprichitos

Ayer hacía un día primaveral en Madrid. Decidí ir con mi mujer al parque del Capricho en la Alameda de Osuna. Ellas no lo conocía y yo sólo lo había visitado una vez sin casi tiempo de pasear.
El parque me parece una maravilla. Tranquilo, grande, cuidado.
Para que esto sea así a los visitantes se nos imponen una serie de reglas. Si llevas un carrito de niños no meterlo en el césped, no entrar con comida, no pueden entrar perros, no arrancar plantas no acceder a algunas zonas ni pisar empedrados.
La historia del parque está en el enlace que he puesto a la Wikipedia. Más o menos (no me lo he leído todo) fue el sueño de una duquesa que compró esos terrenos y los convirtió en una zona de recreo.
Iba yo pensando en lo maravilloso que sería ser riquísimo para invitar los fines de semana a mis amigos y mi familia a un paraíso semejante. Navegar por el estanque, tomar champán en alguna de las construcciones, alimentar a los cisnes o besar a una joven en un templete cuando veo que una de las vigilantes del parque está llamándole la atención a uno de los visitantes.
Él era un hombre de unos 45 años, con chupa de cuero, vaqueros y camiseta negra de algún grupo de rock. Sus otros dos acompañantes, su mujer (o compañera) y un amigo, le esperaban unos metros por delante atentos a la situación.
Al parecer había arrancado algunas flores o plantas y la chica se las había quitado y le había avisado que eso no se podía hacer. El señor contestó que qué consecuencias podía tener y ella dijo que podían expulsarle del parque o si fuese más grave llamar a la policía.
Tras unos segundos la chica se fue y el siguió su camino diciendo en voz alta cosas como que podía darle una pasada en temas de leyes (supongo que sería licenciado en derecho o tendría algún tipo de contacto con ese mundo). Continuó diciendo que estábamos en un estado policial y acabó soltando un improperio contra el Partido Popular (¿?).
Antes, nada más entrar en el parque, lo primero que vi es que, a pesar de las advertencias, los carritos de los niños estaban por el césped.
Los vigilantes no eran seguratas con pistola o porras. La chica llevaba una camiseta que ponía algo así como vigilante y una cinta al cuello con una tarjeta plastificada.

La pregunta es ¿estamos preparados?
 

domingo, 8 de marzo de 2015

Puntitos (este es nuestro tiempo)

Somos como pequeños microorganismos que nacen y desaparecen. Breves lucecitas en medio de la inmensidad y de la eternidad.
Aun así, abrazándote y con la nariz entre tus ricitos, sé que somos el centro del universo.

jueves, 5 de marzo de 2015

Visitando un cole

Me hago viejo. Me hago viejo y ya no trago como antes.
Ahora distingo mejor y detecto antes.

Llega el momento de buscarle colegio a mi hija y, viviendo en Madrid, es una tarea bastante complicada. La oferta es grande y el conocimiento de mi mujer y el mío muy limitados.
Los colegios lo saben y hacen lo posible por captar futuros clientes. Para ello cada uno tiene un día de "puertas abiertas". Consiste en que en un día no laborable hacen ir a algunos profesores y alumnos ejemplares para que reciban y enseñen el cole a los padres de potenciales alumnos.
Contratan payasos, megafonía, camas hinchables y globos y dan un visión idílica del colegio.
Hemos visto algún colegio que parecía sacado del Bronx, alguno que rezumaba clasismo, bonitos, feos, públicos, concertados...
El domingo pasado me tocó asistir a la jornada de puertas abiertas de un colegio católico concertado.
Nos recibieron en la entrada tres ¿profesoras? que nos dieron una carpeta y nos señalaron dónde se iba a dar la charla de presentación.
A mí no me dio muy buena espina cuando la ¿profesora? que nos dio la carpeta y nos dijo: "Cogéis los papeles y les lleváis a la sala". Pensé que si era la profe de lengua mi hija iba a aprender un castellano bastante malo.
Tampoco me gustó que en la entrada, donde había un enorme calendario con los eventos del mes, en vez de la bonita palabra calendario estaba escrito: "día a día". Esta fue una expresión que repitieron sin descanso las "seños" que nos enseñaron el colegio después de la charla. "Aquí es donde los niños pasan su día a día", "tenemos un día a día muy entretenido", "intentamos la mejora del día a día de los alumnos".
Pensé en Simeone. Me imaginé si su influencia creciese. La LFP en vez de un calendario para la temporada tendría un "partido a partido". Cuando le preguntase a un futbolista sobre la situación en la tabla podría contestar "Comenzamos el partido a partido dubitativamente, pero a medida que fue pasando el partido a partido nos hemos ido afianzando y jugando mejor y estamos completando una buena primera parte del partido a partido".
Nos llevaron al aula de gimnasia donde había una tabla de madera por la que caminó una niña sin caerse. (Creo que era la más ágil del cole) y un niño pasó agarrándose de peldaño en peldaño por una especie de escalera de madera levantada horizontalmente del suelo. Al parecer la forma en la que cogen el palo les ayuda a coger el boli ¿? Todo esto con la agradable expresión de la profe "contra más practican mejor les sale". Caray.  

Pero lo que me dejó más estupefacto fue la charla de presentación.

Primero se presentó la Directora Sor no sé qué. Su discurso consistió en una serie de vaguedades ininteligibles. Que  si el compromiso social, la pastoral, la humanización de la ciencia y la tecnológia (¿qué coj...?, la sensibilización (sin decir a qué), los proyectos (pero no decía de qué), poner al servicio de la comunidad educativa no lo que tienen sino lo que son (¡!), el espíritu de servicio, construir comunidad, el carisma institucional...
Todo esto se puede meter en un discurso con cierta miga. Pero es que el discurso consistía íntegramente en este tipo de chorradas.
Cuando buscas un colegio para tus hijos quieres saber precio, preparación de los profesores, número de asignaturas en inglés, actividades extraescolares... y yo no estaba encontrando ninguna respuesta.
Luego se levantó una profesora y supuse que el rollo místico se había terminado. Qué equivocado estaba. La profesora comenzó a soltar tal traca de conceptos evanescentes que aquello parecía un discurso zapateriano aderezado por un podemista. Inteligencias múltiples, introducción al día a día (sí, desde el principio), talleres de innovación, carácter transversal (sí, hasta aquí llega la palabra de moda).
Al menos no habló de memoria histórica...
La tercera profesora iba tan rápida en el uso de palabros guais que no le pude seguir el ritmo con el bolígrafo y alguna vez se me escapó la risa. Proyecto de interioridad (hasta tenían un "aula de interioridad"), expresión simbólica, trabajar el subconsciente, canalizar las emociones, tomar conciencia del ser, dinámicas, técnicas de relajación...
A esta altura yo pensaba que si la matriculase en ese colegio mi hija saldría mística o socialdemócrata (si es que no es lo mismo).
Que si huerto ecológico escolar (tres puñeteras macetas con un brote cada una), aula verde, estimulación temprana, enriquecimiento enciclopédico (sí, que van a vender enciclopedias por las puertas ¿no?), bits de inteligencia. 
Por último habló un profesor. Pensé que tal vez por ser hombre tendría una mejor relación con la razón (o con su ámbito interno subconsciente racional que dirían nuestras amigas). Mi pensamiento machista (por el que pido perdón a todos mis lectores, o sea, a nadie) inmediatamente se fue por la cloaca.
Pleno desarrollo de la personalidad y las capacidades metodológicas activas, desarrollo creativo. Presencia, cercanía, humor, acogida, convivencia, relaciones estrechas, compromiso. Todo ello, claro está, para los "alumnos y las alumnas".

Lo más flipante es que nadie soltaba ni media sonrisilla. Todo el mundo parecía que lo que estaban oyendo les parecía genial. Así que como siempre, yo, el bicho raro.

(Por cierto, el aula de interioridad era un bajo sin casi luz donde los niños podía dibujar).

sábado, 24 de enero de 2015

Sinestra

FRASES SAGACES

Tracas descargadas
de redadas recabadas
de esas sacas de asas de seda 
de feas vacas erradas
de cada rara cagada atrasada

Retaba a veces a darte casas de fresa
Verte es ver vegas arrasadas
Cesarte es descasarte
Retarte a ser desastre 
de fracasada cartera de Wert

Deseadas Gradas atestadas
Trae trazadas de frases desfasadas 
Restar erratas es cazar a
cada raza de gata rezada
de sarasa aseado de ratas

Del libro Poemas para mecanógrafos mancos
Barbara Qwertyburn




domingo, 16 de noviembre de 2014